martes, 11 de octubre de 2016

Créme brûlée de jengibre

Ya estamos en otoño, el tiempo cambia (o debería...) y gusta preparar otro tipo de postres, templados o calentitos y con sabores que reconfortan. Es el caso de esta créme brûlée de jengibre, que puedes preparar con jengibre fresco o si no lo encuentras, en polvo.

Te adelanto que además estoy preparando un post en el que explicar las diferencias entre la crema pastelera, la crema catalana y la créme brûlée, todas ellas muy similares entre sí.
Pero por ahora, vamos con esta receta, adaptada del libro Postres de Michel Roux,que está deliciosa.


CRÉME BRÛLÉE DE JENGIBRE:
- Ingredientes: ( para 2 raciones)
    - 150ml de leche entera
    - 100ml de nata para montar
    - 50g de azúcar
    - 2 yemas de huevo
    - 1/2 cucharadita de jengibre en polvo o 20g de jengibre fresco
    - Azúcar moreno para quemar




- Elaboración:
    - Calentamos el horno a 120ºC.
En caso de que vayas a usar jengibre fresco, debes rallarlo y colocarlo en una gasa. Escúrrelo fuerte para que suelte la mayor cantidad de agua posible. Reservamos.

En un cazo, vertemos la leche, la nata y añadimos 30g del azúcar y el jengibre en polvo (si lo utilizas). Removemos para deshacerla y llevamos a ebullición a fuego bajo, removiendo de vez en cuando.
Mientras tanto, batimos las yemas con el resto del azúcar hasta que éste se haya disuelto en ellas, y si usas el jengibre fresco, éste es el momento de añadirlo a la mezcla de yemas.

Cuando la mezcla rompa a hervir, la vertemos sobre la mezcla de yemas y removemos. Veremos que nuestra créme brûlée va espesando, aunque sigue estando un pelín más liquida de lo que acostumbra una crema. No te preocupes por ello.
Repartimos la crema entre los cuencos donde la vayamos a presentar (deben ser resistentes al calor) y horneamos durante unos 40 minutos o hasta que veamos que la crema ya ha cuajado (puedes pincharla para comprobarlo).
Sacamos los cuencos del horno y los dejamos enfriar.
Una vez fríos, esparcimos una buena capa de azúcar moreno y lo quemamos con un soplete de cocina o un quemador.
¡Ya tenemos nuestra créme brûlée lista para comer!


Es un postre delicioso. El contraste de la crema con la capa superior crujiente es genial. ¿Te animas a prepararla en casa? Espero tu comentario más abajo con tus dudas o contándome que te ha parecido ;-)

Hasta la próxima recta.

Abrazos 


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