lunes, 22 de junio de 2015

Raspberry and lemon flower cookies (galletas de flores de frambuesa y limón)

Hace tiempo que no hacía galletas decoradas...y la verdad es que tenía unas ganas tremendas!!
Así que con la excusa de despedir la primavera que hace nada nos ha dejado y como ya estoy curada del resfriado que cogí (no suelo resfriarme, pero cuando lo hago, suele ser a destiempo, si), he hecho unas flores sencillas pero preciosas que cualquiera sin muchos "cacharros" puede hacer en su casa.
La galleta es de frambuesa, que combina genial con la glasa de sabor a limón.
Todas las técnicas que he utilizado para hacerlas y la receta de masa y glasa las aprendí en el taller con mis queridas Miriam y Estíbaliz de Mensaje en una galleta, y aprovecho para desde aquí mandarles unos abrazos de esos "apretaos", jajajaja!
Y sin enrollarme más, vamos con las galletas, que os van a encantar!


FLOWER COOKIES DE FRAMBUESA Y LIMÓN:
. Para la masa:
- Ingredientes:
    - 425g de harina de repostería
    - 225g de mantequilla a temperatura ambiente
    - 1 huevo pequeño
    - 1 cucharadita de pasta de frambuesa
    - 150g de azúcar glass
    - 1/2 cucharadita de sal

- Elaboración:
    - Ponemos nuestra mantequilla en un bol y la batimos con el accesorio de gancho unos segundos (al estar ya a temperatura ambiente se hace muy rápido) para que coja una textura cremosa.
Añadimos el azúcar glass y volvemos a batir para integrarlo, obteniendo de nuevo una textura cremosa pero más blanquita por añadir el azúcar.
Es el turno de agregarle el huevo, la sal y la pasta de frambuesa a nuestra mantequilla y batir de nuevo hasta que se haya integrado todo. Obtendremos ahora una masa de un color rosa precioso pero con aspecto de estar como cortada. No os preocupéis, que todo va bien!
Ya solo tenemos que añadir la harina en dos veces, sin tamizar, pues no queremos meter aire en nuestra masa (por eso la hacemos con el accesorio de gancho).
No os excedáis con el amasado, pues terminaremos de amasarla a mano, que además a mi me encanta, jaja!
Para ello, colocamos la masa sobre un tapete de silicona, y vamos amasándola. Al principio se pegará, es normal, pero conforme vayamos amasando, irá despegándose.
Si después de un rato de amasado vemos que nuestra masa sigue pegándose, es porque necesita más harina.
Yo le suelo añadir una cucharada más de harina, y vuelvo a amasar, si necesita más, ya se la añado de media en media, para no pasarme y pueda quedarme una masa dura. Jamás he necesitado más de 2 cucharadas.

Con nuestra masa lista, la colocamos aplanada sobre una bandeja forrada de papel de horno y la cubrimos con papel film para meterla en la nevera durante 1 hora u hora y media. Pasado ese tiempo, la estiraremos entre 2 papeles de horno con el rodillo dejando un grosor máximo de 6mm y volveremos a meterla en la nevera durante 2 horas.
Es muy importante que la masa esté bien fría cuando vayamos a estirarla y cuando cortemos nuestras galletas.
Ahora es hora de cortar nuestra masa con el cortador de flor y colocar nuestras galletas sobre una bandeja cubierta con papel de hornear o mejor aún, con silpat.
Las hornearemos a 180ºC durante unos 20 minutos, dejándolas unos minutos más con el horno ya apagado una vez hechas si como a mi, os gustan crujientes.
Cuando estén hechas, las sacamos y las pasamos a una rejilla para que se enfríen por completo. Las decoraremos pasadas 24 horas, para asegurarnos bien que están totalmente frías antes de empezar la diversión, jajaja!

. Para la glasa de limón y frambuesa:
Primero hacemos la glasa madre, a partir de la cual sacaremos las otras dos. Yo la hago a mano, pero si tenéis amasadora o ya lo más de lo más, una KA, podéis hacerlo en ella usando el accesorio de la pala, para no meter aire a la glasa.
- Ingredientes: 
    - 500g de icing sugar (azúcar extrafino)
    - 2 1/2 cucharadas de albúmina en polvo
    - 70g de zumo de limón bien colado
    - Aroma de limón (opcional)

- Elaboración:
    - Lo primero que debemos hacer es mezclar bien los ingredientes secos ( azúcar y albúmina).
Para ello los metemos en una bolsa de plástico, de uso alimentario por supuesto, como son las bolsas de congelación por ejemplo. Cogemos la bolsa y la agitamos bien, así quedarán mezclados a la perfección.
Los echamos a un bol y añadimos el zumo de limón. Mezclamos con una espátula hasta que se haya integrado todo. Sólo nos queda añadirle aroma de limón si véis que os gusta con más sabor, yo no se lo he añadido, pues me parecía suficiente con el zumo.
Ya tenemos nuestra glasa madre, en este caso, sin color, pues como os dije antes, vamos a sacar de ella dos glasas distintas, una color amarillo y otra color rosa.

Para hacer la glasa amarilla y la rosa necesitamos:
    - Glasa madre
    - Colorante amarillo en gel
    - Colorante rosa en gel
    - Agua (opcional)

Cogemos la cantidad de glasa madre que consideremos que vamos a necesitar para hacer nuestras flores.
Añadimos el colorante rosa con un palillo y mezclamos para repartirlo bien por toda la glasa. Si una vez hemos añadido el colorante nuestra glasa ya tiene la consistencia deseada, no será necesario añadir el agua.
Si aún está demasiado espesa, podemos añadirle unas gotitas de agua, para ya conseguir la consistencia que buscamos. Yo si he necesitado agregar un poco de agua, gotita a gotita, para no pasarnos y dejarla demasiado líquida.
La glasa amarilla la haremos de la misma manera pero con el colorante amarillo.
Necesitaremos mayor cantidad de glasa rosa que amarilla, así que tenedlo en cuenta a la hora de teñirla.


¡¡DECORAMOS!!
Ahora llega lo más divertido, decorar por fin las galletas. Yo he usado para ello la boquilla Wilton nº2.
Primero usaremos la glasa rosa, y cubriremos con ella toda la galleta. Dejamos secar durante 24 horas sobre una rejilla.

Pasado este tiempo, vamos a hacer el cáliz de la flor con la técnica del Sanding sugar. Quedará un efecto muy bonito en la flor.
Para ello, echamos en una bolsa (de uso alimentario, ya sabéis) azúcar blanquilla, el de siempre. Añadimos una puntita de colorante amarillo y lo repartimos por todo el azúcar, tiñéndola.
Para eliminar la humedad que queda debido al colorante, se le añade una puntita de maicena, que la absorve toda y además no deja ningún sabor.
Hacemos un círculo en el centro de la flor con la ayuda de un cortador y un rotulador comestible, así nos saldrá perfecto.
Bordeamos con la glasa amarilla y rellenamos. Ahora, cuando la glasa aún está fresca, cubrimos con nuestro azúcar amarillo, asegurándonos de que no nos dejamos ningún hueco sin cubrir.
Las dejamos reposar durante 12 horas y volcamos la galleta para que el excedente caiga. Si nos queda algún granito de azúcar, lo retiramos con un pincelito de uso alimentario.


¡Y ya tenemos listas nuestras florecillas! Sencillas, bonitas y se comen!! Aunque a mi me cuesta comerme estas cosas tan monas, me da una pena....jajaja!
Y con ellas, despedimos la primavera por todo lo alto y damos la bienvenida al verano que tanto nos gusta!
Espero que las disfrutéis y os animéis a hacerlas. No olvidéis que podéis comentar si os ha gustado o tenéis alguna duda en la receta, que yo os contestaré a la velocidad del rayo.
Nos seguimos viendo por aquí en la próxima receta, por Facebook y Google+. Abrazos!!

OBSERVACIONES:
- Como sabéis, la temperatura del horno es orientativa, debéis conocer muy bien el vuestro para saber si tenéis que ponerlo a una temperatura mayor o menor.
- El tiempo de horneado dependerá del tamaño de vuestras galletas, así como de si os gustan más o menos crujientes. ¡A mi me gustan bien crujientitas!
- Los recortes de masa que nos quedan de cortar nuestras galletas no se tiran. ¡No señor! Los volvemos a juntar y repetimos el proceso. Enfriar, estirar, enfriar y cortar más galletas.
- Podemos tapar las galletas cuando estén cubiertas con la glasa para que no se les pegue nada del aire, pero solo cuando hayan pasado 12 horas desde que las decoramos, porque sino, el papel de horno se pegará a ella, destrozando todo nuestro trabajo irremediablemente
- La glasa se conserva en un recipiente hermético en la nevera. Dura hasta 15 días.
- He hecho la glasa con el azúcar Glasé seda de Azucarera, ya que no es difícil encontrarlo en los supermercados y a mi me ha ido genial, sin atascarme la boquilla. También os digo que la boquilla nº 2 de Wilton es algo más grandecita que la boquilla nº 2 de PME.
- Para conseguir este color rosa, primero he teñido la glasa de rojo y después he ido añadiendo color rosa claro, poco a poco, hasta conseguir el color que buscaba.






    

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