miércoles, 31 de diciembre de 2014

Buttermilk o suero de leche

Último post del año!! Que rápido se pasa el tiempo... ya estamos casi en 2015!!!
Me hubiera gustado poner una receta, pero me es imposible por falta de tiempo, ya que ando entre chocolates, harinas y azúcar para hacer unos cupcakes Red Velvet (entre otros, jiji) y llevarlos de postre en esta Noche Vieja.
Y haciendo la receta, he caído en la cuenta de que no os he hablado del buttermilk o suero de leche, pues los bizcochos Red Velvet ( el famoso terciopelo rojo ), entre otros, lo llevan y para el año que viene pondré recetas en el que vamos a necesitarlo. Así que vamos a asentar las bases, jajaja!

Aquí es conocido desde hace unos años, pero en cambio, es de gran antigüedad en el norte de Europa ( países como Alemania, Dinamarca, etc) donde incluso se consumía como bebida, cosa que yo no me atrevería a hacer, y ya veréis porqué, jajaja!
El suero de leche se obtiene de sobrebatir la nata. ¿No os ha pasado nunca que montando la nata, os habéis pasado y se ha separado en una especie de pasta y un "liquidillo"? 
He de confesar que a mi sí, jaja,  y esa pasta no es otra cosa que una especie de mantequilla y el líquido es de lo que hoy os hablo, el suero de leche o buttermilk.
Hoy en día, no es necesario desperdiciar un brick de nata sólo para obtener buttermilk. Hay formas más sencillas de obtenerlo.
   - Podemos comprarlo ya hecho en algunos supermercados ( como LIDL ), o en tiendas de repostería online, pero si en vuestro pueblo no hay ningún supermercado donde lo vendan o sencillamente no queréis comprarlo, podéis optar por la segunda opción, que es la que yo utilizo.
   - Hacer nuestro propio buttermilk rápido. Consiste en mezclar leche ENTERA con unas cucharadas de zumo de limón y dejarlo fermentar durante unos 10 minutos.
Este es su aspecto inicial, pero pasado el tiempo, irá haciendo grumos, como "cortando" la leche, ya que el limón produce una fermentación, que transforma la lactosa de la leche en ácido láctico, dándole así un sabor ligeramente ácido y un color ligeramente amarillento..
Este es su aspecto final, aunque los grumos no se aprecian muy bien ( me estaba quedando sin luz para la foto, jiji )
Y diréis...: Esta chica se ha vuelto loca, cómo voy a poner eso en la masa de mi bizcocho???!!
Pues sí!!! Hacedlo, porque el buttermilk no proporcionará ningún mal sabor a vuestra masa, sino todo lo contrario, realzará los sabores y le dará una esponjosidad a cualquier bizcocho que hagáis que os dejará pensando ¿como no lo usé antes?

Sólo tenéis que poner la cantidad que la receta indique de buttermilk, pero de leche, repito, ENTERA, porque si no lo es, no producirá la reacción que deseamos, y añadirle el zumo de limón.
Para unos 70g de buttermilk nos basta con una cucharada o 2 de postre de zumo de limón.
Y en cuanto a la conservación, pues debido a su carácter ácido se conserva durante bastante tiempo, pero yo prefiero hacer la cantidad necesaria y usarla toda, sin tener que dejar nada en la nevera, porque digo yo: con el aspecto que tiene estando recién hecho, ¿como debe estar para que sepamos que está en mal estado?jajajaja! Mejor no pensarlo...
Y para despedirme, os dejo una foto de unos cupcakes Red Velvet, hechos con la buttermilk de la que os he hablado.
Buena pinta, verdad? Pues será la receta que os traeré la semana que viene para estrenar el año!!Os deseo un feliz Año Nuevo a tod@s, dejemos atrás todo lo malo y que en este año que viene, podamos cumplir nuestras ilusiones y propósitos.






2 comentarios:

  1. Asaltante, estoy comiendo tartas de otros, cuando vas a subir más ricas y sabrosas recetas?

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    Respuestas
    1. Jajajaja! Cuando vuelvas a España, te haré más!!

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